Voces Olvidadas: El Testimonio de un Afroboliviano en la Guerra del Chaco


La historia oficial de Bolivia ha guardado un prolongado silencio sobre la participación de la comunidad afroboliviana en la Guerra del Chaco (1932-1935). A pesar de que la historiografía nacional suele centrarse en los combatientes quechuas y aimaras, el libro de Omar Augusto Molina Arrieta rescata la voz de Demetrio Medina Peralta, cuya vida demuestra que los afrobolivianos estuvieron presentes en el proceso mismo de construcción del moderno Estado boliviano.

Demetrio, nacido en Coripata en 1910, se unió al conflicto como voluntario motivado por el deseo juvenil de conocer la ciudad de La Paz. Durante su entrenamiento y posterior despliegue en el destacamento Tellería, don Demetrio notó una diferencia fundamental respecto a sus camaradas indígenas: su dominio del castellano. Según su testimonio, el hablar castellano le permitió llevarse bien con los comandantes y evitó que sufriera el maltrato físico que padecían aquellos soldados que solo hablaban lenguas originarias y no comprendían las órdenes tácticas en el campo de batalla.

Uno de los pasajes más memorables de su relato es su captura como prisionero de guerra en diciembre de 1934. Debido a sus rasgos fenotípicos, los soldados paraguayos lo confundieron inicialmente con un súbdito brasileño, pues creían que en Bolivia no había negros. Lejos de amedrentarse, Demetrio reivindicó su identidad nacional y terminó trabajando en una fábrica de ladrillos bajo las órdenes del capitán Juan V. Ayala. En tierras paraguayas, incluso aprendió a comunicarse en guaraní y vivió diversas aventuras antes de su retorno al país en 1937.

Tras el cese de hostilidades y su regreso a los Yungas, Demetrio no se quedó de brazos cruzados. Marcado por la convicción de que la educación era la clave para la liberación de su pueblo, colaboró en la implementación de escuelas nocturnas en las comunidades, enfrentando incluso la oposición violenta de los hacendados de la época que buscaban mantener a la población en la ignorancia. Su vida es un testimonio de resiliencia y de la búsqueda constante de dignidad para la comunidad afroboliviana en medio de un sistema de exclusión social y étnica.


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